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MÓDULO: MODULE 4 - Social Competencies
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MODULE 4 - Social Competencies

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Lección

Un error común es confundir conceptos similares que son ampliamente utilizados en conversaciones ordinarias. La autoconfianza es un excelente ejemplo de ello, ya que muy a menudo la utilizamos de forma incorrecta, porque su significado se mezcla con el de autoeficacia y autoestima. A continuación, veremos cuál es la diferencia entre ellos al tratar de distinguirlos:

Autoeficacia: se refiere a tu creencia en tu capacidad para realizar una tarea específica. Si no crees que vas a tener éxito en un proyecto, como por ejemplo cocinar una cena elegante para tus seres queridos, entonces hay una alta probabilidad de que pongas menos esfuerzo en la tarea y no tengas éxito en ella sólo porque creas que no lo harás lo suficientemente bien. En resumen, las personas con baja autoeficacia suelen esforzarse menos en una tarea si no creen que vayan a tener éxito, lo que aumenta la probabilidad de fracaso.

Confianza en uno/a mismo/a: En comparación con la autoeficacia, la autoconfianza es más bien una visión general de las probabilidades que tienes de lograr un objetivo, basada sobre todo en tu experiencia pasada. Cuando practicas el baloncesto o cocinas algo nuevo, por seguir con el ejemplo anterior, estás aumentando constantemente tu capacidad para hacer dicha cosa. Esto también puede aplicarse a la probabilidad que crees que tienes de ser aceptado/a en un grupo social. Si se han burlado de ti antes en un determinado grupo, puede que la próxima vez seas menos inclusivo/a y confiado/a con otros grupos. La autoconfianza y la autoeficacia se basan en la experiencia, pero la autoconfianza refleja una visión más amplia de ti mismo/a, más que tu confianza en tareas específicas.

Autoestima: El término que más a menudo se confunde con la autoconfianza es quizás el que menos se le parece. La autoestima se refiere a la creencia en tu valor general. Afirmaciones amplias como "soy una buena persona" o "soy un/a buen/a empresario/a" entran en esta categoría porque se construyen a partir de múltiples elementos. Las mejoras en la autoeficacia y la confianza en uno/a mismo/a pueden contribuir a la autoestima, que es un concepto más amplio que los dos anteriores.

Estos conceptos suelen solaparse habitualmente, e incluso los psicólogos tienen problemas para separarlos, pero conviene reconocer sus diferencias.

A modo de aclaración: es posible que una persona tenga suficiente confianza para creer que es capaz de aprender a cocinar un nuevo plato, por ejemplo, y al mismo tiempo carecer de autoeficacia para creer que será bueno cuando empiece. Del mismo modo, puedes tener una confianza nula en tu capacidad para cocinar y seguir creyendo que eres una buena persona o un/a buen/a empresario/a.

En los próximos párrafos vamos a analizar la autoconfianza para ver por qué la necesitamos y cómo podemos mejorarla. Como definición podemos decir que la autoconfianza es una actitud sobre tus propias habilidades y capacidades, significa que confías en ti mismo/a y tienes una sensación de control sobre tu vida.

Pero, ¿por qué es importante la autoconfianza si alguien quiere crear y dirigir una empresa social?

Lo más importante podría ser porque es difícil, si no imposible, dirigir un negocio si se tiene un miedo constante a cometer errores y a no ser lo suficientemente bueno/a. El caso de estudio presentado anteriormente demuestra que las experiencias y los comentarios positivos pueden animar a alguien a asumir nuevos riesgos y, contra todo pronóstico (mala situación económica, leyes y reglamentos en constante cambio), a crear una empresa. Esta decisión requiere mucho valor. Como ya hemos descrito anteriormente, la confianza en uno/a mismo/a se basa en nuestra percepción individual Tu entorno, la gente que te rodea, también tiene un papel importante en la confianza en uno/a mismo/a, porque siempre estamos influyendo en los demás, a veces incluso sin querer. Afortunadamente, la confianza en uno/a mismo/a no proviene de una sola fuente. Podemos nombrar al menos tres factores principales que influyen:

  1. Lo que se tiene al nacer, como los genes, que influyen en el equilibrio neuroquímico del cerebro, por ejemplo.
  2. La presión social, tu entorno natural/social.
  3. La parte que controlas, las decisiones que tomas, los riesgos que asumes.

No podemos separar herméticamente estos tres factores, ya que se superponen. Los factores externos e internos se mezclan. Tus elecciones y decisiones actuales (3) pueden ser producto de fracasos de tu pasado o deberse a factores hereditarios (1), por lo que la parte sobre la que tienes control (3) es una composición de otros factores.

Algunos estudios han revelado que una alta confianza en uno/a mismo/a puede dar lugar a más oportunidades de mejorar. Es una situación clásica de prueba y error en la que cuanto más te esfuerces, más aprenderás, si los fracasos no te desgastan.

La confianza en uno/a mismo/a no es una medida de tus habilidades reales. Por supuesto, si algo se te da especialmente bien, entonces tu confianza puede crecer también, pero estas dos cosas no siempre están correlacionadas como demuestran divertidos vídeos de fracasos en Internet, en los que la gente tiene más confianza en sí misma de lo que sus conocimientos/práctica reales justifican. De este modo, la confianza en uno/a mismo/a no mide directamente tus habilidades reales, sino que contribuye al proceso de llegar a ser bueno/a en algo. En otras palabras, la confianza te ayuda a asumir riesgos y, con ello, a conseguir mejoras tangibles en tu vida. A veces sólo hay una delgada línea entre la confianza sana en uno mismo y la imprudencia total.Lo que debes tener en cuenta en este sentido es que, aunque la confianza en ti mismo/a es frágil y muchos factores de tu vida pueden influir en ella, no debes dejar de intentarlo. Paradójicamente, la experiencia es lo mismo que puede tanto contribuir a aumentar tu confianza, como también causarte daños.

Guía del autoestopista para una sana autoestima:

Las dudas sobre uno/a mismo/a pueden sofocar tus buenas ideas, o como se puede encontrar en el Manual de Psicología Positiva de Oxford: "Si la persona carece de confianza, de nuevo no habrá acción. Por eso la falta de confianza se denomina a veces "duda paralizante". La duda puede perjudicar el esfuerzo antes de que comience la acción o mientras está en curso".

Por lo tanto, ¿qué deberías hacer para mejorar la confianza en ti mismo/a? Los consejos que compartimos a continuación son de Charlie Houpert, autor, y propietario de su propio canal de YouTube con casi 5 millones de suscriptores. En su canal explica conceptos relacionados con el carisma, la autoconfianza, y te enseña trucos prácticos para ayudarte en las situaciones sociales más comunes.

 
1. Sé sincero contigo mismo/a

Es una forma cotidiana de ejercitar la autoconfianza. ¿Por qué es importante ser honesto/a contigo mismo/a? Porque como empresario/a social tienes que hacerte preguntas incómodas de vez en cuando, como "¿Por qué dirijo una empresa social? ¿Lo hago por el beneficio, o por la buena reputación? ¿Sigue siendo mi intención sincera y desinteresada?". Responder a este tipo de preguntas de autorreflexión puede ayudarte a aceptar quién eres realmente y qué quieres conseguir con tu negocio. De este modo podrás seguir siendo auténtico/a a los ojos de los tuyos y de los demás, y verte con claridad puede tener un enorme efecto positivo en tu autoestima. La cuestión es dejar de ocultar partes de ti mismo/a tanto a ti como a los demás, cuando empieces a aceptarte con tus defectos aumentará tu confianza.

2. ¡Entrena!

El ejercicio no es sólo para los que quieren mantenerse sanos o perder peso, sino que puede suponer un gran impulso para la confianza en uno/a mismo/a. El ejercicio puede mejorar tu estado de ánimo y ayudarte a mejorar tu confianza si lo practicas durante un tiempo. Hacer ejercicio con regularidad requiere un compromiso, y mantener ese compromiso es un logro. No sólo seguir un nuevo hábito saludable te hace sentir más seguro/a de ti mismo/a, sino que también puedes observar mejoras físicas en tu cuerpo y en tu salud a largo plazo.

3. Prueba cosas que te incomoden

No vamos a decir aquí nada nuevo cuando afirmamos que todos somos prisioneros de nuestra zona de confort y salir de ella es incómodo. La confianza en sí mismo/a consiste, en última instancia, en sentirse cómodo/a en una gran variedad de situaciones que harían que la mayoría de la gente se sintiera incómoda. Si amplías tu zona de confort cada día, muy pronto tendrás una zona de confort amplia y podrás sentirte más a gusto incluso en áreas en las que antes te sentías incómodo/a. La clave aquí es la misma que en el entrenamiento, es importante que amplíes regularmente tu zona de confort en lugar de lanzarte de vez en cuando a lo más profundo. No es necesario que realices grandes cambios al principio, especialmente si eres una persona más bien tímida. Para empezar puedes intentar iniciar una conversación con alguien nuevo. Poco a poco, ármate de valor para hacer cosas que antes te parecían extremas.

4. Vence/maneja tu "síndrome del impostor"

El síndrome del impostor es la situación en la que te convences de que tus logros no cuentan realmente y de que te van a descubrir como un fraude. Esta duda puede aparecer porque es más fácil recordar los defectos pero más difícil recordar los éxitos. Acostúmbrate a escribir o reflexionar periódicamente sobre las veces que has hecho las cosas bien. Es más fácil confiar en tus habilidades cuando las recuerdas.

Todas estas son formas perfectas de empezar a trabajar en la confianza en uno/a mismo/a, pero tal vez la más importante sea ser paciente con uno/a mismo/a. Puede que te preguntes, ¿cómo puedo estar seguro/a de que no me volveré arrogante durante todo el proceso de desarrollo de la autoconfianza? Pero, como es bien sabido, la arrogancia es más el resultado de la inseguridad que de una gran confianza en sí mismo/a. La confianza es la autosatisfacción, mientras que la arrogancia requiere una validación externa para sentirse bien. Puede que conozcas a algunas personas de tu entorno que presumen para solicitar el reconocimiento de los demás. Alguien con verdadera confianza en sí mismo es capaz de ser asertivo y defenderse, pero es poco probable que adopte un tono que los demás perciban como arrogante. Curiosamente, la mejor defensa contra la arrogancia es desarrollar una verdadera autoconfianza.

La importancia de la autoconfianza en las empresas sociales

La confianza en uno/a mismo/a es vital en casi todos los aspectos de nuestra vida y, sin embargo, muchas personas luchan por encontrarla. Lamentablemente, esto puede convertirse en un círculo vicioso: las personas que carecen de confianza en sí mismas tienen menos probabilidades de alcanzar el éxito que podría proporcionarles más confianza. En una empresa social, la autoconfianza también es importante. Necesitas confianza en ti mismo/a para poner en marcha tu empresa, para creer en tus capacidades. Las personas seguras de sí mismas inspiran confianza a los demás: a sus stakeholders, a sus compañeros de trabajo, a sus clientes y a sus amigos. No puedes vender tu visión/producto a los demás si tú tampoco crees en él. La confianza en uno/a mismo/a tiene que ser un elemento constante en la vida de un/a emprendedor/a social. El trabajo y el esfuerzo que inviertes en construir una sana confianza en ti mismo/a acaba dando sus frutos, y puedes disfrutar de sus beneficios a lo largo de los años. Y ganarse la confianza de los demás es una de las claves del éxito. Sin confianza en ti mismo/a, las posibles partes interesadas, los socios y los clientes no tendrán fe/confianza en ti, por lo que harán negocios con otra persona, en otro lugar. En resumen, tu autoconfianza puede inspirar también a los demás y te facilita convencer a otros de que trabajen juntos en tu empresa social.