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MÓDULO: MODULE 3 - Functional Competencies
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MODULE 3 - Functional Competencies

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Lección

La autogestión es fundamental para todos los/as empresarios/as. Esta lección explora una definición de autogestión y cómo mejorar tus propias habilidades al respecto.

La autogestión es la capacidad de gestionar el comportamiento, los pensamientos y las emociones de forma consciente y productiva. Los/as empresarios/as con fuertes habilidades de autogestión saben qué hacer y cómo actuar en diferentes situaciones. Por ejemplo, saben cómo controlar su nivel de estrés cuando un plazo importante está a la vuelta de la esquina. Saben cómo evitar las distracciones cuando trabajan desde casa, para poder mantener la concentración y mantener su productividad. La autogestión significa que entiendes tu responsabilidad personal en diferentes aspectos de tu vida, como por ejemplo en el emprendimiento social.

Desde el punto de vista empresarial, la capacidad de autogestión es fundamental para el funcionamiento eficaz de la empresa o la startup. Imagina un entorno en el que la mayoría de las personas que trabajan en él fueran incapaces de mantenerse en la tarea, en la estrategia y en el calendario. Eso haría muy difícil completar los proyectos.

La autogestión es aún más importante cuando hablamos de capacitar a los empleados de toda la organización para que sean más innovadores e ingeniosos. Cuando cada miembro del equipo entiende sus responsabilidades, sus objetivos y lo que hace falta para alcanzarlos, puede tomar mejores decisiones y poner de su parte para lograr los objetivos del equipo y de la organización. Parte de una autogestión eficaz y empoderadora de los empleados es que éstos tomen buenas decisiones sobre cuándo buscar ayuda o solicitar aportaciones adicionales.

Tanto si eres un/a empresario/a independiente como jefe/a de proyecto, en cualquier puesto de autodirección se requieren habilidades para una interacción positiva con los empleados y todas las demás personas relacionadas con tu empresa. Estas son las diez habilidades de autogestión más importantes para empresarios/as:

 

  1. Comunicación

Como empresario/a, debes ser capaz de explicarte con claridad ante tus empleados/as. Desde los objetivos de la organización hasta los KPIs y las tareas específicas. Como encargado/a de la comunicación uno a uno y de las reuniones de equipo, pero también de escribir correos electrónicos, hacer llamadas telefónicas y tuitear diariamente, debes evitar la pérdida de tiempo por malentendidos. Establecer un flujo de comunicación bidireccional entre los departamentos, los empleados y la dirección es crucial en el correcto proceso de comunicación, así como la apertura. Y sí, eso significa que a veces tendrás que guardar un correo electrónico importante como borrador porque alguien llega a tu oficina buscando soluciones que sólo tú puedes dar.

 

  1. Motivación

Un/a líder fuerte no hace microgestión, sino que inspira a la gente que le rodea a dar ese 10% extra. Aprende a motivar a los empleados: por ejemplo, estableciendo un sistema de recompensas o dando nuevas responsabilidades para que los empleados se sientan más vinculados a la organización. Empieza a experimentar. Aquello que mejor funcione para tu equipo no tiene que ser necesariamente lo mismo que para cualquier otra organización.

 

  1. Delegación

El traspaso de tareas puede dar lugar a una confrontación. Hay quienes lo ven como un signo de debilidad, mientras que para otros demuestra que eres un/a líder fuerte. Para delegar con éxito tienes que conocer bien las habilidades de tu equipo. Delega las tareas en función de esas habilidades. De este modo, cedes parte del trabajo más en detalle y podrás centrarte en la estrategia del negocio, es decir, en su perspectiva más amplia.

 

  1. Positivismo

Si algo va mal, ¿te atreves a reírte de ti mismo/a o andas como un granjero con dolor de muelas? Incluso cuando hay mucho trabajo, la positividad ayuda a crear un ambiente de trabajo sano y divertido. Cosas tan sencillas como preguntar por los planes de vacaciones de los empleados crean un buen ambiente laboral. Si tus empleados sienten que trabajan en un entorno positivo, pasarán más tiempo allí y serán más productivos. Ten en cuenta que no puedes "fingir" esto. Asegúrate de que tus preguntas y tu interés por los empleados son auténticos.

 

  1. Fiabilidad

Eres el primer punto de contacto si los empleados o las relaciones comerciales tienen preguntas o quieren expresar sus preocupaciones. La integridad es indispensable en esto, la confianza sólo se gana a través del respeto. Al ser transparente en tu papel de ejemplo, anima a los demás a devolver esa misma honestidad y franqueza.

 

  1. Creatividad

Como empresario/a, descubres que el mundo es más gris que blanco y negro. A menudo tomarás decisiones que no tienen una respuesta clara. Para poder hacerlo, hay que pensar de manera innovadora. La mayoría de los empleados se sentirán impresionados por un/a líder que no toma siempre la ruta segura y convencional. "Porque siempre lo hacemos así" es la respuesta más peligrosa que puedes recibir o dar.

 

  1. Feedback

Un/a líder es un/a empresario/a, y como tal debe reconocer constantemente las oportunidades que se presentan. También es una oportunidad la posibilidad de dar feedback sobre el rendimiento de alguien. Sin embargo, hay una fina línea que separa el dar consejos y proporcionar ayuda de la microgestión. Si puedes enseñar a alguien a rendir mejor y a tomar mejores decisiones, podrás delegar algunas tareas (véase el punto 3) sin pasar la noche en vela.

 

  1. Responsibilidad

Un/a empresario/a es responsable del éxito o del fracaso del equipo. Por lo tanto, también debe atreverse a asumir la culpa si las cosas no van bien. Si tus empleados ven que sólo señalas con el dedo y culpas a los demás, te perderán el respeto. Acepta los errores y los fracasos, aprende de ellos y aporta soluciones claras (véase el punto 1). No te has convertido en líder porque puedas hacerlo todo perfectamente.

 

  1. Dirigir

Poner las palabras en acción es la fortaleza de cualquier líder fuerte. Las horas extra que dedicas a terminar ese proyecto inspiran a los demás a hacer lo mismo. Si haces la promesa de organizar una fiesta cuando se alcance un hito conjunto, es que realmente debes hacerlo. Si exiges la implicación de los demás, tú mismo/a tienes que darla.

 

  1. Flexibilidad

Los errores existen. Siempre puede salir algo mal en el último momento. Si eres flexible, aceptas que no puedes cambiar nada de la realidad. Pero con una buena respuesta, puedes llegar muy lejos. Resolver los problemas de forma creativa y aceptar los cambios de última hora también son factores que inspiran respeto.

Por último, siempre hay que estar abierto/a a las sugerencias y los comentarios. Si alguien está en contra de algo, tómalo en serio. Puede ser sólo una sensación o una mala interpretación, pero son casos en los que puedes ofrecer una solución a través de tu visión panorámica general de la situación.