La falta de habilidades organizativas adecuadas puede influir negativamente en el funcionamiento de un negocio, lo que es exponencialmente cierto en el caso de las empresas sociales, donde (en el caso ideal) el foco está en la misión/causa social y no en el beneficio. Porque aunque el beneficio es fácil de medir, las cuestiones morales y éticas son mucho menos cuantificables. La consecución de estos objetivos morales y éticos, difícilmente medibles, puede desilusionar a los/as dirigentes, que intentan centrarse tanto en la misión social de la empresa, que pierden el foco de atención sobre otros aspectos importantes de su negocio. El caso de estudio rumano, Farm Tourism Business de Homoródalmás es un ejemplo perfecto, donde el entrevistado señala la importancia de las habilidades organizativas y de gestión.
La familia Sándor dirige una pequeña empresa familiar que garantiza actualmente los ingresos diarios de tres familias. Tres generaciones trabajando juntas a diario, a veces puede ser difícil si pensamos en la cantidad de obstáculos que se pueden encontrar entre las generaciones, incluso en la vida cotidiana, por no hablar de trabajar juntos regularmente. Pero en Homoródalmás el amor por su tierra, por sus vecinos y por su vocación "une" a estas personas. Lo que puede que no observamos a simple vista es que la clave de su éxito es una cuidadosa planificación y una buena capacidad de organización.
Muchos de los ganaderos rumanos que producen leche son vulnerables debido al bajo precio de su producto, que viene determinado por las empresas de transformación, y también dependen de las subvenciones de la UE y del gobierno. Esta es la razón principal por la que la familia Sándor decidió procesar su propia leche, lo que supone un gran salto de fe si no se planifican suficientemente las acciones. En este contexto, se aprecia el papel de la capacidad de organización. Para crear una empresa de este tipo hay que tener un profundo conocimiento en el campo de la producción de productos lácteos, hay que entender las condiciones y posibilidades locales y también disponer de la capacidad de planificar y diseñar un sistema, en el que se puedan producir suficientes beneficios y seguir manteniendo el objetivo social que uno se ha marcado. Pero lo más importante es poner en práctica el diseño teórico en la vida real. La familia Sándor, tras darse cuenta de que la producción de leche no era una actividad muy rentable, decidió crear una empresa que no sólo produce, sino que también procesa la leche y elabora productos lácteos que pueden venderse directamente a los consumidores dentro de cadenas de suministro cortas. Aunque no contratan a personas ajenas a la empresa, colaboran con productores y proveedores de servicios locales, por lo que el apoyo a la comunidad local y a su economía puede considerarse el aspecto social de la empresa. Además, los propietarios están abiertos a mejorar y desarrollar constantemente productos y servicios turísticos que puedan contribuir positivamente al crecimiento de su comunidad local. Dirigir una empresa de este tipo requiere una excelente capacidad de organización para mantener el equilibrio entre los dos componentes.
Organizar tu empresa puede ser como hacer malabares con docenas de huevos y mantener el equilibrio mientras se está de pie sobre una cuerda estirada en el aire al mismo tiempo. Al principio puede parecer difícil, pero no imposible.
Lo importante es conocer todos los factores y ser capaz de ver a través de los procesos para convertirse en un/a buen/a organizador/a y tener éxito.